China quiere conseguir la medalla de oro contra la libertad de expresión, así pues, lo hizo patente a partir de la feroz represión ordenada desde Beijing contra los tibetanos independentistas. Éste no es un caso aislado ya que en otras regiones también se persigue a disidentes, sindicalistas y periodistas.
En este país, un ciudadano acude a un cibercafé, se conecta a Internet y teclea “Dalai Lama”, el resultado de la búsqueda: inexistente. Tampoco podrá encontrar portales de medios de comunicación ya que hay webs “prohibidas”. Un acto tan cotidiano en nuestra sociedad como escribir en un blog, enviar un correo electrónico, participar en un foro o chatear con desconocidos, deben someterse a al control de funcionarios del Gobierno chino. Por lo tanto, ¿dónde está la llamada libertad de expresión? ¿A qué niveles ha llegado el control sobre la vida de los ciudadanos?
El ciberespacio es nuestro. Esta frase no la dicen los usuarios de Internet, sino el Gobierno. Recordemos, por ejemplo, el caso del periodista de Shi Tao condenado en abril del 2005 a 10 años de cárcel por “divulgar ilegalmente secretos de Estado” por Internet. Yahoo entregó a la policía su dirección de correo, el mail que escribió y el IP de su ordenador.
La organización Reporteros sin Fronteras (RSF) se hizo eco de la noticia:
http://www.rsf.org/imprimir.php3?id_article=14889
¿Qué hizo Shi Tao? Difundir en el extranjero un documento –facilitado a su diario por el gobierno– que alertaba sobre los peligros de una desestabilización por el regreso de disidentes durante el aniversario de la masacre de Tiananmen.
El último caso, la detención el 1 de abril de Jamyang Kyi, una presentadora de la televisión tibetana. Reporteros sin Fronteras pide a la Unión Europea que intervenga ya que la falta de testigos extranjeros, y de periodistas en Tibet, hace temer lo peor acerca del trato que reciben los tibetanos detenidos por la policía.
Hoy cualquier ciudadano chino acude a un cibercafé y debe presentar un documento de identidad para que puedan controlar cuantas veces accede a Internet, además de dar su IP para saber donde navega. La labor de Reporteros sin Fronteras es alertar a la opinión pública sobre la diversidad de los atentados al derecho a informar y a estar informado, y sobre su necesario compromiso a favor de la libertad de prensa.
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